Budapest, Hungría La ciudad más bella del Danubio

23 junio, 2019

Por Lilyana Lugo

La palabra “amor” me viene a la mente, cuando recuerdo la primera vez que visité Budapest, capital de Hungría.

Esta palabra tan profunda y simbólica, sin duda puede representar uno de los viajes más bellos, más mágicos y menos esperados al visitar está ciudad que contagia de magia, misterio, alegría y al mismo tiempo te invita a la reflexión. Un recorrido inevitable a tu “yo” interno.

El famoso río Danubio, fuente inspiradora para numerosos artistas, separa con su grandeza Buda y Pest, dos bellas ciudades que hoy se unen para formar una de las capitales europeas de mayor importancia, Budapest. Gigantescos y extraordinarios puentes unen ambas orillas acercando Buda, la antigua sede real y zona residencial más elegante, y Pest, corazón económico y comercial de la ciudad.

Es bien cierto que no es una ciudad de cuento, de fábula como “Praga” pero sí te animas a observar bien detrás del toqué misterioso de sus calles, casi dantesco como la obra de Dante Alighieri, el famoso pensador italiano, en donde en su máxima obra “La Divina Comedia” retrata la forma perfecta que, para llegar a la felicidad humana, es preciso pasar por el infierno, el purgatorio y para finalmente gozar del paraíso.  En esencia descubrirás eso de Budapest, un paraíso.

La historia cuenta que el primer asentamiento fue construido por los celtas​ antes del año 1 a. C. y fue ocupado más tarde por los romanos. Su historia es de tres ciudades no de dos, Buda, Pest y la ciudad original, Óbuda (Antigua Buda).

Sin embargo y después de distintas invasiones,  en  1849 se inauguró el Puente de las Cadenas con la finalidad de acelerar el desarrollo económico de las tres ciudades.

En 1867 y al ser coronados el emperador Francisco José y la emperatriz Sissi de Austria y así se produce su unificación como Budapest, que más tarde sería la capital del imperio austrohúngaro y con ello su época dorada.

El estado húngaro logró su independencia en 1918, después de la Primera Guerra Mundial, a partir de la cual se instaló un gobierno socialista, permaneciendo hasta 1989, luego de 40 años en 1990 se celebran las primeras elecciones libres.

De esta forma y a pesar de sucesivas invasiones y devastaciones, muchos monumentos lograron sobrevivir a través de los siglos. En los períodos florecientes.

Budapest era una de las ciudades más importantes de la región. Hoy podemos comprobar que ha conservado su belleza, en donde ha logrado unir, mágicamente, tradición y modernidad, para deleite de quienes la visitan con un Palacio Real, el Castillo Buda; el Parlamento, uno de los monumentos más imponentes, un exquisito crucero por el río Danubio, sus iglesias, el bastión de los pescadores, el barrio judío en donde por cierto sobresale la Sinagoga Dohany, la más grande Europa y la segunda del mundo.

Budapest es también famosa por sus aguas termales curativas. Tiene balnearios muy antiguos. Amable lector cuando viajes a Budapest piérdete por sus calles repletas de historia y descubrirás por qué es conocida como «La Perla del Danubio» y cada año es visitada por más de 7 millones de turistas, simplemente, te hechizará.