Praga de mis amores, eterna, mágica, simplemente inolvidable

22 junio, 2019

Por Lilyana Lugo

Miradas que se entrecruzan en callejuelas, un río, cisnes, parques, tiendas de muñecas y arlequines, cristal cortado, restaurantes con comida especialmente elaborada a la leña, bares con la cerveza rubia más deliciosa que he probado, música, arte y creatividad así como un castillo enorme con una catedral propia, magia, sincretismo, historia, muerte, destrucción y mucha religiosidad, así se vive una de las ciudades más bellas, más imponentes y más económicas de toda Europa, Praga, la bella Praga de República Checa.

Con casi un millón y medio de personas, un frío que cala hasta los huesos y una lengua muy complicada de entender, “el checo”, Praga de la ensoñadora región de Bohemia, la Ciudad de la Cien Torres o La Ciudad Dorada posee una ubicación geográfica privilegiada en el corazón del viejo continente, visitarla es viajar en el tiempo y reconocer la fantástica historia en un ambiente medieval y también muy romántico.

Y es que, si de amor hablamos, me enamoré profundamente de esta ciudad que despierta variadas emociones, que te adentra a un viaje personal, en donde la imaginación se despierta, pero sobre todo llegan hacia ti de forma instantánea miles de recuerdos, de nostalgia. Tan lejos de mi México y tan cerca del amor, como una pareja de enamorados a punto de contraer nupcias que tuve la suerte de presenciar en el imponente Castillo de Praga.

Con unos tenis cómodos, un termo de té y un abrigo, gorro y guantes para protegerme del extremo frio me di a la tarea de descubrir esta encantadora e inolvidable ciudad.

La fantástica historia de Praga se remonta con un pueblo celta y con el paso del tiempo también la habitaron los germánicos, avaros y eslavos, pero no fue sino hasta el año 950 que paso al Sacro Imperio Romano.  Además, fue ligada a Austria y a la casa real de los Habsburgo y con el hundimiento del famoso imperio en la Primera Guerra Mundial, se crea el nuevo estado de Checoslovaquia, pero no fue sino hasta la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi que genero un protectorado bajo el régimen comunista. Finalmente, muchos años después y con la Revolución de Terciopelo consiguió su independencia y en 1993 Praga queda como la capital de la República Checa tal cual, como hoy la conocemos.

Su moneda oficial es la corona y está divida en varios distritos  que a duras penas logro pronunciar.

Staré Město o la Ciudad Vieja, Malá Strana, Josefov  el barrio judío en donde posee un cementerio y varias sinagogas. Nové Mesto o La Ciudad Nueva fundada por Carlos IV en el año 1348 y Vyšehrad es una de las seis ciudades independientes que dieron su origen.

Sin duda de los puntos más importantes son:

Plaza de la Ciudad Vieja, uno de los sitios más bonitos de Europa junto con su Ayuntamiento.

Puente de San Carlos , Torre del Reloj y Reloj Astronómico con sus 12 apóstoles dando vuelta  y su terrorífica leyenda.

Castillo de Praga (incluye el Convento de San Jorge, la Torre de la Pólvora, el Callejón del Oro y la casa de Franz Kafka y muchas otras atracciones)

Catedral de San Vito, siendo el edificio religioso más importante.

Barrio Judío y la Iglesia del Santo Niño de Praga

No menos importante es vivir un paseo en barco por el bellísimo Rio Moldava y apreciar sus cisnes, así como sus innumerables árboles y edificaciones.

Praga es llenarte los ojos de magia, vivir la ciudad e imaginar los años de guerra, destrucción, muerte e invasiones, pero también es descubrir la historia de las princesas con un castillo único, especial, enorme y bello.

Hablar de Praga es encontrarte con varios sentimientos y contradicciones, es una ciudad que te invita a la reflexión, que te hace sentir, vibrar, soñar, pero sobre todo explorar tus emociones.