Santa María, nuestra Santa María del Mar

21 junio, 2019

Una construcción única del pueblo catalán, corazón, fe, sudor y lágrimas

Por Lilyana Lugo

Entre los límites de dos fascinantes barrios El Born y La Barceloneta se encuentra una maravillosa obra arquitectónica, La Basílica de Santa María del Mar que ha sido fuente de inspiración para varios escritores, periodistas y cineastas.

Lo cierto, es que esta enorme edificación tardó más de cincuenta años en ser construida entre 1329 y 1383, por las manos del pueblo, un pueblo sometido a los privilegios de la monarquía y quienes, para la época feudal, casi eran tratados como esclavos. Un pueblo de pescadores de la Ribera, mismos que con el esfuerzo económico de mercaderes y alfareros, así como de otros feligreses llamados Los Bastaixos a pulmón, con el corazón y con la entereza de una fe ciega y casi inquebrantable, bajaban a cuestas en su espalda enormes piedras de cantera de la montaña de Montjuic y de la playa a varios kilómetros de ahí.

 Entre la historia y la ficción

“La Catedral del Mar”, mejor descrita por el reconocido escritor español Idelfonso Falcones, narra a lo largo de casi 700 páginas de forma casi perfecta, una historia de amor que nace en la Barcelona del Siglo XIV pero también en la que se entrecruzan otros ingredientes traición, guerra y peste.

Un mundo gobernado por la imposición de creencias religiosas, ambición material y sin duda el clasismo social de la época. Esta fascinante novela te sumerge a ese mundo del momento feudal, en donde nos deja atónitos al encontrarnos de forma casi inconsciente valorando nuestras libertades en nuestros tiempos actuales.   

La novela tuvo tanto éxito mundial en el 2006 y que fue vendida en más de 40 países y traducida en varias lenguas, además de recibir varios premios, posteriormente que en el 2018 la famosa plataforma Nexflix decidió llevarle a la pantalla, convertida en una serie de 11 capítulos en donde sin duda y con gran prosa retrata la Barcelona de esa época.

Hoy por hoy, cada vez más cientos de turistas se dan cita para visitarla, apreciar sus enormes tres naves de gran altura, los vitrales, las bóvedas, las decenas de capillas.

La iglesia ha sobrevivido a un gran terremoto, incendios, guerras, ha sido testigo mudo de mucho dolor e injusticias sociales, pero también es el más hermoso resultado de una enorme fe y amor, al final las fuerzas más importantes en la creación humana.

Y es que los arquitectos Ramón Despuig y Berenguer de Montagut, jamás imaginaron que su edificación que lleva en si misma la esencia del gótico catalán: torres octagonales, abundancia de superficies desnudas y contrafuertes macizos. Sería una enorme fuente de inspiración no sólo para Idelfonso Falcones, sino también para otras reconocidas plumas y de la no menos famosa novela de Carlos Ruíz Zafón, La Sombra del Viento o también del mismo autor El Juego del Ángel y en otras novelas que tienen a Barcelona como este sublime escenario.

Sin duda, un gran atractivo turístico en donde se ofician habitualmente misas en catalán y se llevan a cabo conciertos de música clásica. Es sin duda, un lugar enigmático en donde cuenta la leyenda y en voz de la historiadora Jordina Sales de la Universidad de Barcelona antes era un anfiteatro romano de la antigua necrópolis de los siglos IV a VI, hallazgos realizados de antiguas tumbas.

No es la sede de obispos, no es en sí misma una Catedral, su construcción no fue encomendada por el rey. Es la suma de millones de corazones que, a lo largo de tantos años colocaron un amor profundo en este templo para encontrar un poco de paz ante la desigualdad social. Fe, lagrimas, esfuerzo, sudor la hacen tan única, tan incomparable, tan mágica, con una energía especial una joya sin duda de nuestra Barcelona.